viernes, 7 de febrero de 2014

`Docentes para el Futuro´

Alguien me dijo hace tiempo, que puede ser que dar un paso equivocado se convierta en una perdición constante, mientras que dar el paso acertado sea el comienzo de un buen proseguir. Y  creo que ésto es justamente lo que ocurre hoy en la docencia,  hay miedo a dar un paso hacia adelante, y seguimos anclados en un paso equivocado que nos lleva hacia el rumbo descaminado.

Vivimos una era marcada por la información, cada día recibimos un desconcertante volumen de información. Esta información es la que va construyendo nuestro personal esquema de percepción de la realidad. De lo que no nos percatamos, es que cada uno de nosotros construimos una realidad diferente. Y de que en nuestros jóvenes el esquema está continuo desarrollo.

Atrás queda el aprendizaje basado en la memorística y la repetición, hoy en día no sirve de nada intentar memorizar la información que recibimos diariamente, debemos enfocar el aprendizaje hacia el pensamiento crítico, es decir, debemos analizar las informaciones y ser críticos con ellas. Como docentes debemos educar la capacidad de la toma de decisiones, exponer la información y permitir su análisis, dejar que cada destinatario establezca su propio criterio sobre un tema determinado.

pensamiento_critico

Como docentes no debemos cuestionar toda la información que nos llega, sino capacitar a nuestros alumnos para ser críticos, para ser capaces de seleccionar lo que es relevante para cada uno, formando así su esquema personal. Está será la competencia fundamental para formar ciudadanos competentes, responsables y libres de elección.

La docencia de calidad debe adaptarse al momento, evolucionar, probar nuevas técnicas de aprendizaje, abrirse a nuevos caminos.


La gran pregunta es ¿estamos dispuestos a cambiar nuestros métodos docentes? ¿Seremos capaces de enseñar de otra manera?

Cansada de tanto escuchar hablar de la generación perdida, es hora de pensar en un mañana mejor, debemos trabajar duro y encontrar la manera de encender la creatividad de nuestro alumnado, despertar su motivación, generar nuevas expectativas; y el cambio comienza en nosotros, nace en el docente.

Es hora de despertar nuestra pasión profesional, no podemos dedicarnos a la docencia si no tenemos pasión por nuestro trabajo. Es imprescindible tener pasión a la hora de enseñar y ser capaces de transmitirla a nuestros alumnos. Despertar nuestras pasiones nos permitirá cambiar la manera de ver el mundo, nuestra profesión y la visión de nuestros alumnos. Seremos capaces de transmitirles fuerza y energía, les contagiaremos con nuestra pasión.

Otro factor importante es la motivación, debemos cautivar a nuestros alumnos, sumergirlos en nuestras clases, despertar su interés, contagiarles nuestro entusiasmo en la materia impartida. Buscar la compenetración con ellos, establecer una relación con nuestros alumnos prestando atención a sus intereses y darles importancia.

Debemos transformar nuestra función docente, replantearnos qué expectativas esperamos de nuestras clases, analizarnos interiormente, empezar a conocernos, preguntarnos quiénes somos y cómo somos. 
Perder el miedo a las preguntas, a través del análisis y las preguntas derivadas de él, realizaremos preguntas que despierten la creatividad, buscando buenas respuestas. Nuestra meta no es la genialidad sino perder el miedo al diálogo, al debate, a la confrontación de opiniones dispares. Debemos abrir nuestra mente a nuevos modelos, a nuevas interpretaciones, y estoy segura de que a través de las preguntas adecuadas no sólo aprenderán nuestros alumnos, sino también el docente. Es cuestión de trabajo y de echarle tiempo hasta encontrar las preguntas que consigan encender la chispa.

Y no puedo acabar sin hablar del entusiasmo, como docentes para el futuro debemos dejar atrás la apatía y el entusiasmo es la clave. Debemos exigirnos una práctica docente cargada entusiasmo, enseñar desde la libertad y la amplitud de miras, debemos dar a conocer nuestra pasión y compartirla, esto nos ayudará dar a conocer nuestra esencia, trabajar en todo momento desde la humildad, la exigencia y el respeto, pero siendo valientes, enfrentándonos al cambio y mostrando la responsabilidad necesaria para la práctica docente. 

Me gustaría con vosotros las ideas de Dave Burgess autor de Teach like a pirate, una verdadera declaración de amor incondicional a la función docente, un auténtico manifiesto, todo un reto de superación, un punto de inflexión...


El futuro necesita nuevos docentes. El mundo te necesita.

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